Disgrafía

¿Qué es la disgrafía?

La disgrafía es un trastorno específico del aprendizaje que afecta la habilidad para escribir de forma correcta y fluida. Se caracteriza por una dificultad para controlar los movimientos finos de la mano y la coordinación ojo-mano, lo que puede dificultar la formación de letras, la escritura legible y la organización espacial en la escritura.

Síntomas de la disgrafía

Los síntomas de la disgrafía varían de una persona a otra y pueden ser leves, moderados o graves. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

  • Dificultad para formar letras legibles: Las letras pueden estar mal formadas, desproporcionadas, irregulares o invertidas.
  • Escritura lenta y laboriosa: Tardar mucho más tiempo que sus compañeros en escribir.
  • Dificultad para mantener la alineación y el espaciado: Las letras, palabras o líneas pueden estar desalineadas o con un espaciado irregular.
  • Presión inadecuada del lápiz: El lápiz puede estar demasiado apretado o demasiado flojo, lo que puede causar dolor en la mano o fatiga.
  • Mala postura y agarre del lápiz: La postura incorrecta o el agarre inadecuado del lápiz pueden dificultar el control del mismo.
  • Dificultad para organizar los pensamientos en el papel: Puede tener problemas para plasmar sus ideas en el papel de forma organizada y coherente.
  • Evitar actividades relacionadas con la escritura: Evitar tomar notas, escribir en clase o realizar tareas que impliquen escribir.

Tipos de disgrafía

Los tipos de disgrafía se clasifican según las principales dificultades que presenta la persona:

  • Disgrafía motora: Dificultad para controlar los movimientos finos de la mano y la coordinación ojo-mano, lo que afecta la formación de letras y la fluidez de la escritura.
  • Disgrafía espacial: Dificultad para organizar la escritura en el espacio, lo que afecta la alineación, el espaciado y la legibilidad de la escritura.
  • Disgrafía visuoespacial: Dificultad para procesar y comprender la información visual y espacial, lo que afecta la percepción de las formas de las letras, la ubicación de las palabras en el renglón y la organización de la escritura en el papel.
  • Disgrafía mixta: Presenta características de dos o más tipos.

Diagnóstico de la disgrafía

El diagnóstico de la disgrafía suele hacerse por un equipo de profesionales, que incluye un psicólogo educativo, un neuropsicólogo y un terapeuta ocupacional. El diagnóstico se basa en una evaluación completa que incluye:

  • Historia clínica: Recopilación de información sobre el desarrollo del lenguaje, el rendimiento académico y el historial familiar de dificultades de aprendizaje.
  • Pruebas estandarizadas: Evaluación de las habilidades de escritura, como la legibilidad, la fluidez, la ortografía y la gramática.
  • Observación del comportamiento: Observación del niño mientras escribe.
  • Pruebas neuropsicológicas: Evaluación de las funciones cognitivas, como la memoria, la atención y la percepción.
  • Análisis de muestras de escritura: Evaluación de la formación de las letras, la alineación, el espaciado, la presión del lápiz y la organización espacial de la escritura.

Tratamiento de la disgrafía

No existe una cura para la disgrafía, pero hay tratamientos disponibles que pueden ayudar a mejorar las habilidades de escritura de la persona. El tratamiento debe adaptarse a las necesidades individuales de cada persona y puede incluir:

  • Terapia ocupacional: Enseña ejercicios y estrategias para mejorar el control motor fino, la coordinación ojo-mano y la postura al escribir.
  • Instrucción en escritura individualizada: Enseñanza de técnicas de escritura específicas, como la formación correcta de las letras, la alineación, el espaciado y la organización de la escritura en el papel.
  • Ayuda psicopedagógica: que guíe al paciente en el aprendizaje y dominio de sus habilidades motoras y el dominio de su espacio de una manera efectiva con técnicas neuroeducativas adaptadas a sus capacidades para ir mejorándolas.
  • Herramientas y apoyos tecnológicos: Uso de computadoras, software de procesamiento de texto y otras herramientas que puedan ayudar a la persona con disgrafía a escribir de forma más eficiente.
  • Acomodaciones en la escuela: Proporcionar al niño herramientas y apoyos adicionales para ayudarlo a tener éxito en la escuela, como más tiempo para completar las tareas, exámenes en computadora o acceso a un asistente de escritura.
  • Consejería: Brindar apoyo emocional y asesoramiento a la persona con disgrafía y a su familia.